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COMPLEMENTANDO EL APORTE DE “THE ECONOMIST” LA EDUCACIÓN POST COVID-19: UN PROBLEMA GLOBAL

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COMPLEMENTANDO EL APORTE DE “THE ECONOMIST” 

LA EDUCACIÓN POST COVID-19: UN PROBLEMA GLOBAL 

ESCRIBE: OSWALDO HIDALGO SOLÍS1 

Después del Covid-19, el planeta Tierra ingresará una etapa que ya se empezó a denominar como “la nueva normalidad”. En tal sentido, consideramos importante exponer el planteamiento de la Teoría de la Unión de los 5 Continentes.  Esta teoría (que cada día viene cobrando más vigencia) plantea que es posible instaurar el nuevo orden social en el planeta tierra en base a disciplina, trabajo y sacrificio. 

Indica que el desarrollo sostenible de la humanidad pasa por atender siete principios fundamentales: la persona, la familia, alimentación, salud, vivienda, educación y el trabajo, abordados bajo un solo himno, una sola moneda y mediante un programa único de gobierno intercontinental. 

La prestigiosa revista “The Economist” ha publicado un análisis elaborado por más de 50 expertos, de lo que le espera al mundo para el período 2021 – 2030. Es un compendio de 20 puntos. Respecto a la educación señala lo siguiente:  

Las grandes problemáticas como la educación, la salud, la energía, la seguridad, la política, la destrucción de la clase media, toman los reflectores y se desarrollan soluciones por parte de las empresas tecnológicas. Se invierten grandes capitales al hacer el bien, mientras que se resuelven los problemas globales. Emprendimiento social en su máxima expresión con resultados económicos muy sustanciosos. 

Para la Teoría de la Unión de los 5 Continentes este punto adolece de una visión integradora, al no considerar a la educación como un problema global cuando en realidad lo esEn el artículo de Rosa María Torres denominado “2020: ¿está el mundo preparado para la educación virtual?”2 se indica que:  

“El mundo no está preparado para la educación virtual. Muchos dicen que la pandemia vino a mostrar la magnitud de las brechas digitales en el mundo. Lo cierto es que la información básica estaba ahí antes de que apareciera el virus, por ejemplo, en el informe mundial de Medición de la Sociedad de la Información (2018) de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), agencia de Naciones Unidas especializada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Este se refiere no solo al equipamiento y a los costos sino también al estado del conocimiento y las aptitudes necesarias para avanzar con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) en el mundo, y especialmente en los países menos desarrollados, para alcanzar la Agenda 2030. Este era el panorama mundial cuando emergió la pandemia:  

Los déficits no están solo en África Subsahariana, como suele destacarse, sino en todo el mundo, incluidos los países desarrollados, muchos de los cuales tienen también grandes desigualdades en su interior. A esto hay que agregar los grandes déficits y las grandes brechas educativas que persisten tanto en el Norte como en el Sur”.  

Como se puede apreciar, antes del Covid-19, las condiciones para desarrollar educación virtual a nivel global no estaban dadas. Ahora la situación está peor debido al desempleo que se ha generado. Si complementamos la conclusión de “The Economist” con el estudio de la investigadora Rosa María Torres, podemos concluir que las soluciones que puedan brindar las empresas tecnológicas tienen que estar en el marco de un único programa intercontinental de gobierno. Con la educación virtual no debe ocurrir lo que está pasando con las vacunas, mientras un grupo de países ya está vacunando a su población, otros los harán recién dentro de uno o dos años. En ese lapso se perderán millones de vidas porque el cuidado de la salud, que es un derecho universal, pasa a ser prácticamente una mercancía. La presente pandemia nos muestra la necesidad de unirnos. De nada valdrán las soluciones en educación para unos países, mientras otros permanecen sin solución alguna.  

La Teoría de la Unión de los 5 Continentes plantea que la humanidad entera participe, en primer lugar, de un cambio cultural y social que logre restructurar nuevas mentalidades. No es correcto que el mundo sea conformista con el actual orden caracterizado por diferencias abismales entre seres humanos. Tenemos que formar nuevos principios globales que nazcan desde el hogar, se continúen en los centros educativos y se apliquen en los trabajos y en los gobiernos. El ser humano debe interiorizar desde temprana edad y por medio de la educación, la importancia lograr el pleno desarrollo de los habitantes de todas las naciones. Mientras no nos integremos para abordar globalmente el problema de la educación, poco se podrá avanzar.  

 

 

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